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¿20 años no son nada?

LA VOZ DEL ASOCIADO

Fundado en 1969, Cinfa es un laboratorio farmacéutico de capital 100% nacional con sede en Navarra y dos plantas desde las que gestiona todo el proceso de elaboración de los medicamentos. Con presencia en más de 55 países de todo el mundo, en su vademécum hay más de 1.300 presentaciones divididas en cinco líneas de producto. En 1994 se embarcó en la “aventura” de los medicamentos genéricos. Cuatro años después, lanzó sus primeras presentaciones EFG. Hoy, alcanza los 1.000 millones de unidades comercializadas. Con motivo del 20 aniversario de la incorporación de estos fármacos al sistema sanitario español,  su presidente, Enrique Ordieres, hace balance de estas dos décadas y nos ayuda a comprender el entorno sanitario en el que nos encontrábamos entonces, en el que nos encontramos ahora y el que nos encontraremos en un futuro próximo.

20 años no son nada, decía Gardel en su canción, pero para la industria del medicamento genérico este periodo ha sido clave en su desarrollo y consolidación.

En estas dos décadas, el medicamento genérico ha alcanzado una gran aceptación y ha demostrado ser una vía para que todos los ciudadanos tengan acceso al tratamiento que necesitan, con la máxima calidad, seguridad y eficacia. Junto a su accesibilidad, estos fármacos han sido sinónimo de sostenibilidad, actuando como elemento de competencia y regulando el precio de los medicamentos en el mercado, lo que ha permitido al Sistema Nacional de Salud un ahorro de 20.000 millones de euros a día de hoy.

“La industria del genérico es, en nuestro país, una gran generadora de riqueza” 

No menos importante ha sido su contribución al desarrollo industrial. Muchas empresas hemos invertido en innovación, centros de producción y puestos de trabajo de alta calidad. Y es que los laboratorios de genéricos, al contrario de lo que se piensa, también innovamos. Apostamos por la innovación en procesos de fabricación, galénicos, de acondiciona- do, logísticos y en el desarrollo competencial de las personas, consolidando una cultura de la innovación esencial para el éxito de cualquier empresa.

Así, podemos afirmar que la industria del genérico es, en nuestro país, una gran generadora de riqueza, puesto que, además, siete de cada diez medicamentos genéricos dispensados en las oficinas de farmacia han sido fabricados en España.

Sin embargo, aún nos queda mucho camino por recorrer.

Dificultades

El medicamento genérico ha tenido, tradicionalmente, una implantación muy lenta en nuestro país. Actualmente no superamos la cuota de mercado del 40% en unidades y el 20% en valores (datos IMS) y aún estamos lejos de las cifras alcanzadas en los países europeos más avanzados. De hecho, estos datos hablan del esfuerzo de los laboratorios por superar las dificultades que atraviesa este segmento, y que previsiblemente se mantendrán en ejercicios futuros.

Dificultades marcadas por los cambios legislativos que han tenido lugar durante este tiempo, a los que hay que sumar las diferencias de criterio existentes entre las distintas comunidades autónomas, que han convertido el mercado de genéricos en un sector muy inestable y sin apenas incentivos que animen a la industria a seguir invirtiendo.

Entre estos cambios legislativos, hay uno que, sin duda, me parece especialmente preocupante, y es que España se ha con- vertido en el único país de nuestro entorno en el que los medicamentos genéricos y sus equivalentes de marca tienen el mismo precio, lo que frena notablemente la penetración de los primeros.

Recuperar la diferenciación de precios se convierte en un factor clave para garantizar la viabilidad de los genéricos, pero parece que estos tan solo se contemplan como una medida a corto plazo para bajar los precios de los fármacos, con el peligro que esto conlleva para toda la sociedad. Porque las continuas reducciones de su precio sin medidas de fomento adicionales hacen que apenas exista un margen de beneficio para las compañías, lo que, a la larga, podría provocar que el sector descartase el desarrollo de ciertas moléculas, importantes para el paciente pero que la industria no podría poner en marcha.

Junto a la no diferenciación por precio, hay también otras medidas impuestas por la Administración, como la eliminación de preferencia de dispensación del genérico en las prescripciones por DOE o el sistema de subastas o licitaciones de Andalucía, que dificultan aún más este mercado. Este modelo de subastas es un modelo rechaza- do por pacientes y profesionales sanitarios y que, además de plantear problemas claros de desabastecimiento de medicamentos, no tiene en cuenta las inversiones que se pierden en nuestro país, dado que la gran mayoría de los fármacos adjudicatarios pertenecen a laboratorios extranjeros, que no producen ni invierten en España.

Me llama la atención cómo en otros países se protege a aquellas empresas que crean riqueza local, con plantas de producción de alguna de las diferentes etapas de fabricación, así como las barreras de entrada que se establecen para aquellas empresas que queremos irrumpir en su mercado. Esto contrasta enormemente con el escenario al que nos enfrentamos en España, y un claro ejemplo lo tenemos con el sistema de licitaciones andaluzas.

Por todo ello, en estos momentos, es importante y necesario que analicemos y cuantifiquemos medidas con un horizonte a medio y largo plazo que, además de producir ahorros, faciliten la creación y el mantenimiento de un tejido industrial que, en sus diferentes ámbitos, cree riqueza y futuro para España.

Optimismo

Con todo, y a pesar de que la situación actual no es óptima para el sector de los genéricos, debemos ser optimistas, echar la vista atrás y ver todo lo que, entre todos, hemos conseguido y lo que podemos lograr.

Es cierto que, en los próximos años, se esperan menos caídas de patentes de medicamentos blockbuster, pero creo que el mercado de genéricos no ha alcanzado todavía su “cumbre”. Deberá seguir creciendo en los próximos años, tanto por la aportación de los nuevos lanzamientos -aunque no sean tan importantes-, como por el desarrollo de medicamentos genéricos en principios activos en los que su cuota es aún muy baja.

“Recuperar la diferenciación de precios se convierte en un factor clave para garantizar la viabilidad de los genéricos” 

Pero insisto: si queremos avanzar y apostar por un sector cuya accesibilidad, sostenibilidad y apoyo al tejido industrial está fuera de duda, debemos trabajar para que exista una diferenciación real de precio. Solo así conseguiremos que el medicamento genérico siga existiendo.

Y, para que esta medida surta efecto, deberá existir, al menos durante los primeros meses después del vencimiento de las patentes, un precio diferencial (30%-40% menos que el precio de la marca), con objeto de que los genéricos sean un estímulo en la búsqueda de la necesaria sostenibilidad del sistema sanitario. Una sostenibilidad que va unida a que el genérico recupere su cuota de penetración, que entre los años 2005 y 2010 llegó a alcanzar el 70% durante el primer año tras el lanzamiento de nuevas moléculas y, en cambio, entre 2015 y 2016 descendió hasta no superar el 9% (Fuente: QI Midas, Estudio AESEG: ‘Impacto de la industria de genéricos en la economía española’, elaborado por Silo. Febrero de 2017).

Retos

Los retos que se nos presentan no son fáciles, necesitamos el apoyo decidido de la Administración y un marco legislativo óptimo y estable, pero confiamos en el futuro de una industria que aporta grandes beneficios a la sociedad. Una industria que apuesta claramente por nuestro país, invirtiendo y generando empleo estable y de calidad y que, a pesar de la crisis, ha seguido trabajando con la misma exigencia, con el propósito de ser capaz de ofrecer a las farmacias las soluciones que necesitan los pacientes.

No debemos olvidar el relevante papel que tiene el profesional farmacéutico en nuestro sector, promoviendo la prevención en salud, asesorando al paciente y contribuyendo a un uso más racional del medicamento.

Confiamos en que con el esfuerzo de todos, Administración, industria, profesionales sanitarios y pacientes, y con constancia y mucha ilusión, podamos celebrar juntos el éxito de este sector, que, al fin y al cabo, será el éxito de todos.

¡A por otros 20 años más!

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