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El valor del principio activo

 

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda - Director General de AESEG

El principio activo es la parte fundamental de cualquier presentación farmacéutica, la sustancia responsable del efecto farmacológico de un medicamento. Para evitar confusiones y problemas de comprensión, a mediados del siglo pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la denominación común internacional (DCI).

La DCI es el nombre oficial de los principios activos que forman los medicamentos; un término universal y fácilmente identificable a diferencia de los nombres comerciales de los medicamentos que incluso, con cierta frecuencia, pueden variar en los diferentes países aunque tengan el mismo principio activo. Sólo en España existen alrededor de 1.300 principios activos, con cerca de 6.000 nombres comerciales –muchos de ellos similares– y unas 10.000 presentaciones.

El valor del principio activoPor ello, identificar los medicamentos por principio activo, una vez terminado el periodo de patente, está tomando cada vez mayor importancia, tanto para los profesionales sanitarios como para pacientes y cuidadores.

Las ventajas de relacionar el nombre del principio activo con la denominación comercial de un medicamento genérico (que aparece siempre escrito en el envase y en el prospecto de cada medicamento) son numerosas. La más evidente y una de las más importantes es que favorece la comunicación y facilita la correcta identificación de los medicamentos entre los profesionales de la salud y los pacientes de todo el mundo, evitando posibles confusiones entre marcas con diferente composición pero cuyo nombre es similar.

En este punto, cabe insistir en recordar que medicamentos de marca y genéricos son idénticos en calidad, eficacia y seguridad, como lo avalan los exhaustivos ensayos de bioequivalencia a los que están obligados para obtener la aprobación de registro y autorización de comercialización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés).

Los medicamentos genéricos tienen la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica que los medicamentos de referencia. La única condición para estar en el mercado es que tienen que esperar a que su homólogo de marca haya finalizado su periodo de patente.

Es necesario, por tanto, seguir trabajando en concienciar a los profesionales sanitarios y aumentar el conocimiento de los cuidadores y, especialmente, de los pacientes, como usuarios finales de los fármacos, sobre todos estos aspectos.

“Mediante el principio activo el médico decide la prescripción y el farmacéutico la dispensación”

La prescripción por principio activo permite al médico preservar su criterio de decisión en la instauración del tratamiento y elegir dentro de un mismo grupo terapéutico por un medicamento concreto; y al farmacéutico decidir, en el acto de dispensación, por cuál denominación comercial optar. En resumen, mediante el principio activo el médico decide la prescripción y el farmacéutico la dispensación.

A este respecto, el farmacéutico, como profesional sanitario experto en el medicamento y altamente cualificado para realizar un óptimo control de seguimiento del tratamiento por su cercanía y accesibilidad cotidiana al ciudadano, pone en valor y desempeña un papel clave para solucionar los problemas de salud de la población. Su valor va más allá de la dispensación del medicamento y, en este sentido, hay que reconocer su importancia social como garante de la salud en la dispensación, y en el responsable y eficiente control farmacoterapeútico.

 

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