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Es hora de trabajar en políticas basadas en la evidencia

PRECIOS Y REEMBOLSO DE GENÉRICOS

En los últimos años hemos podido observar una importante evolución del consumo de medicamentos genéricos en España, con cifras de cerca de un 40% en volumen y más del 20% en valor. Quizás estas cifras no sorprendan si se comparan en el contexto europeo, pero hay que recordar de dónde venimos: hace 15 años estas cifras eran meramente anecdóticas, con valores menores del 5% en ambos casos.

Vistos estos datos, indudablemente, hay que lanzar un mensaje de optimismo. Las políticas de fomento de medicamentos genéricos son un elemento clave para mantener un control del gasto farmacéutico público y, sin duda, para mejorar la eficiencia de los sistemas sanitarios. En este sentido, las distintas políticas puestas en marcha en los últimos años tanto a nivel nacional como regional han ido cumpliendo con el objetivo de conseguir una mayor cuota de genéricos en el mercado nacional.

Sin embargo, este entusiasmo y satis- facción por el objetivo cumplido debe ser matizado por tres razones. En primer lugar, porque nuestras cuotas de medicamentos genéricos (tanto en volumen como en valor) están alejadas de los países de referencia europeos, como son Alemania y Reino Unido, con un volumen de genéricos cercanos al 80% del total de mercado farmacéutico y con un valor de alrededor del 35% de todo el gasto farmacéutico. En segundo lugar, porque algunas políticas farmacéuticas regionales (véase las conocidas como “subas- tas” en Andalucía), más allá de insípido debate político, han demostrado que, posiblemente, no se estén consiguiendo los máximos ahorros que se podrían conseguir con el sistema de precios de referencia actual y son necesarias otras medidas que permitan una mayor competencia en el mercado. Y, en tercer lugar, las políticas de medicamentos genéricos son políticas farmacéuticas integrales que cuentan con medidas de oferta (registro acelerado, regulación o no de los precios según en el número de competidores en el mercado, etc.), pero también medidas de la demanda (incentivos a los médicos y a los farmacéuticos, etc.) que hay que poner en marcha de una manera más coordinada.

“Una política adecuada de medicamentos genéricos va a generar unos ahorros que nos permitirán financiar las verdaderas innovaciones” 

Aunque parezca sorprendente, todavía hay que trabajar en campañas que eviten el descrédito de los medicamentos genéricos, malintencionadamente asociados, por algunos actores del sistema sanitario, a medicamentos de baja calidad, a pesar de ser todos autorizados por las misma agencia regulatoria. Esta medida puede ir asociada a proveer un mayor conocimiento a todos los actores del sistema sanitario, especialmente a los médicos y a los pacientes, de lo que suponen los medicamentos fuera de patente, con especial detalle de las características que diferencian a los medicamentos genéricos y biosimilares, para los que habrá que desarrollar una política de fomento propia antes que sea demasiado tarde.

En esta misma línea, hay que desbancar el mito de la incompatibilidad de la industria de genéricos y la industria de productos innovadores; todo lo contrario. Una política adecuada de medicamentos genéricos va a generar unos ahorros que nos van a permitir financiar las verdaderas innovaciones (ojo, no confundir con novedades). La idea no es elegir entre una política u otra; la idea es hacerlas compatibles como lo demuestran algunas experiencias europeas.

Si hace tiempo que se lleva trabajando en la medicina basada en la evidencia, ya es hora de trabajar en políticas basadas en la evidencia, y en eso las políticas de medicamentos genéricos tienen una clara ventaja: la evidencia sobre que las políticas de medicamentos  genéricos son una de las mejores opciones para controlar el gasto farmacéutico público y hacer los sistemas sanitarios sostenibles es rotunda. El reto es hacerlo de una manera coordinada e integral con medidas de oferta y demanda.

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