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eSalud, el reto europeo

HEALTH 2.0 EUROPE 2015

Javier Granda Revilla - Periodista freelance especializado en saludLa salud 2.0 o eHealth está ganando peso en Europa, pero el continente está rezagado respecto a Estados Unidos tanto en términos de aplicación como de inversión. Las jornadas ‘Health 2.0 Europe 2015’, celebradas en Barcelona el pasado mes de mayo, pusieron de manifiesto que es necesario un esfuerzo conjunto para activar los ecosistemas en este ámbito.

Pascal Lardier, director internacional de Health 2.0 –entidad organizadora del evento– calcula que el 78% de la actividad total en salud digital se concentra en Estados Unidos. “Sabemos que este tema es prioritario en la agenda de la Comisión Europea, que además ha dedicado una gran cantidad de dinero en este sentido en la iniciativa Horizonte 2020. Pero esta inversión sucedió de manera natural en Estados Unidos: comenzó con pacientes e innovadores y el resto de actores se involucraron muy rápido. Entre otros, capital riesgo, inversores, grandes proveedores, pagadores y laboratorios farmacéuticos”, enumera.

“El 78% de la actividad total en salud digital se concentra en EE.UU”

En cuanto a las velocidades de adopción, en su opinión, los pacientes estadounidenses y la sociedad en general están más preparados para convertirse en consumidores de salud, mientras que en Europa están habituados con el hecho de que la sanidad es gratuita.

eSalud, el reto europeo“Los proveedores y pagadores estadounidenses están también más incentivados para adoptar soluciones innovadoras para mejorar tanto los resultados clínicos como los financieros. En cuanto a los flujos de inversión, los mecanismos financieros en Estados Unidos están también a pleno funcionamiento, desde la primera idea hasta las últimas etapas de desarrollo. Y los inversores no tienen las precauciones que se toman los inversores europeos. Muchas de las empresas de capital riesgo han mantenido una mentalidad continuista, lo que creo que nunca es bueno”, opina.

Los motivos que explican esta lenta aceleración en Europa son diversos. En primer lugar, los fondos de capital riesgo estadounidenses cuentan con más dinero y “también es más fácil imaginar una empresa que crezca rápidamente en un mercado más unificado como el estadounidense, en lugar de en Europa, donde hay 27 sistemas de salud diferentes y todos tienen sus propios marcos de reembolso”.

Como recalca, “no es de extrañar que muchas de nuestras empresas europeas o bien son financiadas en Estados Unidos o bien mudan sus oficinas centrales allí tan pronto como consiguen financiarse. Es un poco triste presenciar esta fuga de nuestros talentos, porque nosotros tenemos tanto la imaginación como las habilidades. Pero, al mismo tiempo, no se les puede culpar por querer estar donde está la acción. Pero, incluso en Europa, hay grandes diferencias en el progreso del movimiento Salud 2.0 y la actividad se concentra en unos pocos países, como Alemania, Finlandia, Reino Unido, Países Bajos…”.

El secreto del éxito de las apps

Existen más de 10.000 aplicaciones para dispositivos móviles (apps) en salud, pero muy pocas de ellas tienen éxito. Lardier señala que es muy complicado citar características comunes de estas últimas. “No hay una única receta para el éxito. En primer lugar, porque tanto desde la salud como el bienestar y desde el punto de vista del consumidor y del proveedor, el espectro de apps es muy amplio y diverso. La importancia del reto que se afronta es importante y, obviamente, la experiencia de usuario y el diseño es esencial. Pero incluso algunas apps muy bien pensadas –en ámbitos como la diabetes, por ejemplo– acaban fallando”.

Uno de los aspectos que marcan la diferencia es –según afirma- que los innovadores exitosos identifican a sus potenciales clientes muy pronto: saben que desarrollar un modelo de negocio sólido es tan importante como desarrollar una nueva tecnología que sea atractiva.

“Esto llama la atención de los inversores y hay muchas posibilidades de que haya que contar con ellos en algún momento del desarrollo de la aplicación. Los pacientes europeos no están tan habituados a las soluciones en salud como los estadounidenses, por lo que creo que los pagadores y los aseguradores tienen un importante papel que jugar en Europa. Y está sucediendo, porque unas pocas soluciones digitales están siendo reembolsadas en Alemania. Estamos al principio de esta relación y AXA es, probablemente, uno de los pioneros más importantes. Pero creo que habrá un importante factor de éxito para aquellas startups que lo incluyan en sus modelos de negocio”, expone.

“La adopción de innovación de salud no es un reto técnico, sino uno adaptativo”

Otro frente que debe cuidarse –y más en una industria que se está desarrollando rápidamente– es encontrar una proposición de valor que sea única. Como recuerda, los inversores siempre van a preguntar qué hace que nuestra solución sea única y mejor. Y las respuestas de las pymes son, a menudo, vagas e ignoran la competencia existente. Otras preguntas que se van a plantear es si hay una tecnología nueva y mejor a medio plazo, y si la integración y el sistema de soporte están ya operativos. “Las posibilidades de que nuestra solución digital sea la única afrontando un reto sanitario determinado son muy pocas, por lo que las startups tienen que empezar a dedicar tiempo a pensar en su proposición de valor diferente al resto”, plantea.

Aprender jugando

eSalud, el reto europeoLa gamificación es un campo en el que el crecimiento parece ser más importante. Lardier indica que es “una de las dimensiones del diseño de la experiencia de uso de la app, fundamentalmente a la hora de involucrar al usuario y cambiar los hábitos. No vemos gamificación en soluciones para profesionales, excepto quizá con las relacionadas con la formación de los médicos. Muchas apps para consumidores se descargan, se usan unas pocas veces y acaban sin usarse o se borran de nuestros teléfonos y de nuestras vidas. Sin duda, el seguimiento de salud es mayoritario, pero requiere compromiso. Y lo mismo sucede a la hora de cambiar los hábitos saludables y el estilo de vida. Por tanto, si tenemos la posibilidad de elegir entre dos tecnologías y una lo hace de manera divertida y la otra no, ¿por cuál optaríamos?”

En cuanto a los dispositivos, el experto confirma que los smartphones han cambiado el panorama. “Viajan con nosotros a cualquier sitio y se han convertido en fundamentales en muchas dimensiones de nuestras vidas, por lo que era evidente que se convertirían en fundamentales para mejorar nuestra salud. Pero esta tendencia no está del todo basada en lo que llamamos mobilehealth: estamos empezando a poner sensores de salud en nuestros coches, en nuestras camas, en los tejidos inteligentes que llevamos puestos. La salud estará cada vez más presente y tendrá más penetración, hasta el punto en que estará en nuestro entorno y en nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Creo que los smartphones serán fundamentales en salud digital, pero se integrarán progresivamente en entornos de salud más grandes como casas inteligentes o ciudades inteligentes”, pronostica.

Adaptación

Homero Rivas, director de Cirugía Innovadora en la Universidad de Stanford, afirmó en su ponencia en Barcelona que los médicos son los últimos en utilizar la innovación. Lardier coincide y recuerda que los pacientes lo hicieron antes y, de no ser por ellos, esta tendencia no habría crecido tan deprisa.

“Por eso creo que la industria debería estar agradecida a médicos pioneros como Homero. Pero creo que no está bien culpar a toda la clase médica: en primer lugar, la involucración de los médicos es parte de un gran escenario y de una estrategia más grande de involucración de los sistemas sanitarios. A los médicos se les enseña a seguir protocolos, lo que está bien. Pero, al mismo tiempo, la salud digital está raramente incluida en su formación y en los protocolos que aprenden. Hay un consenso de lo que debe ser la consulta: un encuentro cara a cara con el paciente de una duración media de 15 minutos en la que se decide un plan de tratamiento. Ahora vamos a disponer de nuevas herramientas que van a aumentar los cuidados más allá de este consenso y extender su responsabilidad más allá de las cuatro paredes de sus consultas”.

En este sentido, Lardier se pregunta si existe algún buen plan para hacer que valga la pena esta responsabilidad extra. “La salud digital está también produciendo un montón de datos y estamos esperando que los médicos les den sentido y los apliquen en sus decisiones. Pero, a la vez, estamos produciendo tantos datos que existe el riesgo de una sobredosis de información que puede ser visto por los médicos como algo que potencialmente puede llevar a que el cuidado cara a cara se devalúe. Los médicos quieren seguir viendo a sus pacientes al menos tanto como nosotros les estamos pidiendo que empiecen a ver los datos digitales de salud”.  En su opinión, demasiadas startups han estado tratando de revolucionar el flujo clínico, cuando deberían estar centrándose en construir interfaces que respondan a la manera en que trabajan los clínicos. “Seamos realistas: la revolución de los flujos en clínica no va a venir de una app, es un cambio más profundo que es preciso que suceda. Hemos tratado de imponer nuevas herramientas a los doctores y lo que se trata de verdad es de cambiar la manera en la que piensan y trabajan”, añade.

 

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