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La revolución tecnológica que cambiará nuestras vidas

COMUNICACIÓN

Ignacio Bruyel Mayo Marketing Communications Manager en PhilipsLa firma de análisis Gartner calcula que para el año 2020 habrá más de 26 mil millones de aparatos conectados que intercambiarán datos produciendo información tan solo apretando el botón de encender y apagar. Esas cosas conectables pueden ser una cafetera, un teléfono, una lavadora o incluso una bombilla o personas como tú y como yo.

¿Cómo nos afecta esto? Básicamente, la regla es que todo lo que pueda ser conectable, estará conectado a Internet en el futuro: Internet of Things (el Internet de las cosas). ¿Pero para qué querríamos tener tantas cosas conectadas entre ellas? Pues para automatizar procesos que nos lleven a tomar mejores decisiones basándonos en datos.

“En el año 2020 habrá más de 26 mil millones de aparatos conectados que intercambiarán datos

Imagina que llegas tarde a una reunión. Tu coche conectado podrá tomar el camino más inteligente por la ruta menos congestionada e incluso enviará un mensaje a la persona con la que has quedado avisando de tu posible retraso. Tu despertador sonará a las 6 de la mañana y pedirá a la cafetera conectada que vaya preparando el café como a ti te gusta.

En una escala más grande, el Internet de las cosas puede ser aplicado a sistemas de transporte y smart cities. Las farolas podrán actuar como sensores inteligentes que ayuden a los gestores urbanos a tomar mejores decisiones sobre tráfico o recogida de residuos.

El caso Philips Hue

Aparte de la tecnología LED, en el sector de la iluminación casi nada había cambiado en los últimos 100 años. Las bombillas seguían un modelo binario básico con dos posibles opciones para el usuario: luz encendida o apagada.

Philips transformó radicalmente el sector de la iluminación en el año 2012 con el lanzamiento del sistema de iluminación Hue que digitaliza las bombillas conectándolas a la red y permitiendo infinitas opciones de configuración e interacción con el resto de las cosas como, por ejemplo, elegir tu color favorito entre 16 millones de opciones para despertarte, programarlo para que detecte tu llegada o que se ilumine con el color de tu equipo de futbol si marca un gol enlazándolo con las redes sociales a través del sistema IFTT.

Pero lo maravilloso de Hue es que es un sistema abierto donde los fans pueden desarrollar sus propias aplicaciones que luego ofrecen al resto de la comunidad. Ciertamente la iluminación ha cambiado.

El Internet of Things en el sector salud

En breve, cuando estemos recibiendo un tratamiento con medicinas específicas y nos estemos quedando sin ellas, recibiremos un mensaje en nuestro smartphone para que vayamos a la farmacia a comprar más. Posteriormente, la farmacia podrá avisar a nuestro médico para que sepa que su paciente sigue el tratamiento previsto. Este es solo un ejemplo, pero el impacto que tendrá el Internet of Things en el sector de la salud es aun inimaginable y de una gran envergadura.

Los expertos destacan el uso de los wearables como revolucionario en este sector. Estos dispositivos se extenderán en el conjunto de la población y entre otros usos, enviarán datos de los pacientes en tiempo real a los centros de salud sin necesidad de desplazamiento, alertando al personal sanitario si el paciente necesita una hospitalización urgente.

Posibilidades ilimitadas

En realidad el Internet of Things supone oportunidades de conexión ilimitadas, muchas de ellas aún no hemos sido capaces hoy de imaginar o comprender plenamente su impacto.

Pero también supone retos para la seguridad de la información personal o el confiar en terceros nuestra libertad individual en la toma de decisiones.

¿Podemos estar seguros con miles de millones de aparatos compartiendo nuestra información personal? ¿Y si la red se cae y con ello la automatización de los procesos? Estas y otras preguntas suponen un reto para la sociedad y la seguridad de la información de empresas y personas pero el abanico de posibilidades que se abre ante nosotros es espectacular. Mucho más de lo que podamos imaginar a día de hoy.

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