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Principio activo

Hablemos de medicamentos genéricos: el principio activo

Los medicamentos genéricos, al igual que cualquier medicamento, están formados por dos elementos básicos: el principio activo y el excipiente. Mientras que los excipientes ayudan a preparar, conservar y administrar los medicamentos, dándoles la forma farmacéutica deseada (cápsula, jarabe, pomada, inyección, aerosol…); los principios activos son los responsables del efecto farmacológico.

Un principio activo es, por lo tanto, toda sustancia o mezcla de sustancias (de origen animal, vegetal o sintetizadas de modo artificial por el hombre) utilizadas en la fabricación de un medicamento para ejercer una acción farmacológica, inmunológica o metabólica.

Entre los principios activos más conocidos y usados se encuentran los analgésicos, los antiinflamatorios, los relajantes musculares, los ansiolíticos o los broncodilatadores, para mitigar o combatir trastornos o enfermedades tan comunes como, por ejemplo, los dolores de cabeza o musculares, los resfriados o las infecciones.

En España hay hasta 1.300 principios activos, con alrededor de 6.000 nombres comerciales y unas 10.000 presentaciones. Por eso, para evitar confusiones, tal y como nos explicaba Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, Director General de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG), la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la denominación común internacional (DCI).

Se trata de un término universal y fácilmente identificable por el paciente para reconocer los medicamentos, una vez terminado el periodo de patente, por su principio activo en vez de por un nombre comercial. De hecho, en algunos países, los médicos tienen la obligación de recetarlos de este modo favoreciendo la independencia de la prescripción y dispensación.

Llegados a este punto, es importante recalcar que los medicamentos genéricos tienen la misma cantidad de principio activo que los medicamentos de marca, ofreciendo así idéntica calidad, eficacia y seguridad que su homólogo de referencia y que son aprobados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), agencia estatal adscrita al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), o por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

En el caso de los medicamentos genéricos, el nombre del principio activo aparece en el envase, seguido del fabricante y de las siglas EFG (equivalentes farmacéuticos genéricos), a diferencia del medicamento de referencia, en el que aparece primero la marca y luego el correspondiente principio.

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