¿Qué consecuencias tiene la deshidratación?

Este verano estamos sufriendo temperaturas especialmente altas en España. Independientemente de la necesidad de tener un botiquín para la temporada estival o de tener en cuenta cómo afecta el calor a los medicamentos, es muy importante conocer la importancia de estar bien hidratados en condiciones de temperaturas extremas, ya que en caso contrario, las consecuencias para nuestro organismo pueden llegar a ser graves.

La deshidratación leve puede producir síntomas como sed, dolor de cabeza, debilidad, mareos y fatiga y generalmente provoca cansancio y somnolencia. Por otra parte, los síntomas de una deshidratación moderada incluyen sequedad de boca, poco o ningún volumen de orina, pesadez, un pulso cardiaco rápido y falta de elasticidad de la piel. La deshidratación grave es una emergencia médica potencialmente letal, y está caracterizada por sed extrema, falta de volumen de orina, aceleración de la respiración, alteración del estado mental y piel fría y húmeda.

Un aumento del nivel de deshidratación, con pérdidas de líquidos de más de un 1% del peso corporal, puede dar lugar a una reducciónconsecuencias de la deshidratación sucesiva del rendimiento físico y de la capacidad de controlar la temperatura corporal. Con un déficit de líquidos de un 4% o más se pueden observar descensos de rendimiento graves y dificultades de concentración, dolores de cabeza, irritabilidad y somnolencia, y aumentos de la temperatura corporal y de la tasa respiratoria. La deshidratación que provoca una pérdida de un 10% o más del peso corporal puede provocar la muerte.

Para evitar estos síntomas es conveniente consumir agua frecuentemente, así como evitar bebidas como el café, que tienen un efecto diurético (lo que nos hace perder más agua). Beber agua la mayor parte del día nos ayudará a estar correctamente hidratados, ya que cuando sudamos estamos disminuyendo los niveles de líquido. Por otro lado, también es recomendable  mantener una dieta a base de frutas, verduras, zumos y comidas saludables que contengan porcentajes importantes de agua.

En caso de enfermedades que se dan con frecuencia en verano, como por ejemplo una infección estomacal o intestinal intensa, probablemente se perderá el apetito y las ganas de consumir líquidos.En estos casos se hace si cabe más necesario dar pequeños sorbos de líquido frecuentemente o en caso de intolerancia, chupar cubitos de hielo.

Imagen destacada: www.vivirmejor.es

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