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Momento para la reflexión

ACTUALIDAD DEL GENÉRICO

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda - Director General de AESEG

Este año se cumplen dos décadas de la incorporación de los medicamentos genéricos (EFG) a la sanidad española. Su llegada al mercado farmacéutico supuso un antes y un después para el Sistema Nacional de Salud (SNS) desde una perspectiva sanitaria y económica. Los datos y las cifras hablan por sí solas.

Los genéricos tienen las mismas características que aquellos cuya patente ha caducado, pero su precio de salida al mercado es un 40% más económico que la marca de referencia. Su presencia en el mercado estimula que los productos originales bajen sus precios para ser más competitivos. Se calcula que, en los últimos años, los medicamentos de marca han reducido su precio entre un 15% y un 40% gracias a la competencia de los genéricos. Los EFG también impulsan la innovación farmacéutica. La introducción de los genéricos es uno de los instrumentos que más influye en el avance de la investigación y desarrollo de nuevos fármacos originales. Si las patentes no caducasen, la necesidad de investigar nuevas moléculas sería mucho menor.

Los EFG no solo crean unas condiciones óptimas para asegurar a los pacientes el acceso a medicamentos de forma coste-eficiente. Su impacto también alcanza al desarrollo del tejido industrial español y al crecimiento de nuestro producto interior bruto (PIB). Un reciente estudio sectorial confirma que han contribuido positivamente a la economía española, especialmente durante los años de crisis.

“A diferencia de otros países, España no cuenta con una normativa clara de promoción y desarrollo del genérico”

A pesar de las ventajas que representan tanto para el SNS como para el desarrollo económico del país, su participación en el mercado farmacéutico sigue estando muy por debajo de la de los países de nuestro entorno. La cuota en unidades se ha estabilizado en el 40%, frente al 60% del ratio medio registrado en la Unión Europea.

España, a diferencia de otros países, no cuenta con una normativa clara de promoción y desarrollo del genérico. Y las medidas para reducir el gasto farmacéutico público adoptadas por el Gobierno en los últimos años, lejos de favorecer su desarrollo, han frenado su crecimiento y han provocado un estancamiento en su evolución. Las EFG están fuera del foco de la atención sanitaria. Una cuestión en absoluto baladí. Menos en un momento en el que la financiación de nuevos medicamentos (innovadores y huérfanos), el gasto hospitalario o la incorporación al sistema sanitario de los biosimilares cobran protagonismo en la agenda política sanitaria.

Sin la existencia de un mercado de genéricos fuerte será difícil dar respuesta a las nuevas necesidades y demandas de salud. Desde hace dos décadas, es uno de los principales garantes de la sostenibilidad de nuestro SNS: los genéricos aportan al sistema un ahorro anual de más de 1.000 millones de euros. Esto permite liberar recursos financieros para invertir en otras áreas de salud: infraestructuras, servicios diagnósticos, tratamientos que requieren fármacos innovadores… La industria de genéricos es complementaria a la de los laboratorios de marca.

Actualmente, más del 80% de los españoles confía ya en los genéricos y más de la mitad elegiría uno en caso de tener que pedir un medicamento recetado por principio activo en la farmacia.

La experiencia de las últimas dos décadas ha demostrado que potenciando los genéricos se incrementa y mejora el acceso de los medicamentos a los ciudadanos, se aumenta la sostenibilidad del sistema sanitario, se favorece la liberalización de recursos para utilizarlos en otras áreas de salud, se fomenta el desarrollo del tejido industrial español y se contribuye al crecimiento de nuestro PIB. Los EFG deben volver a ocupar el lugar que les corresponde en la política sanitaria.

Las cifras y los datos hablan por sí solos.

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