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Desmontando mitos sobre los medicamentos genéricos

REPORTAJE

Javier Granda Revilla - Periodista freelance especializado en salud

Los bulos (o fake news ) se han disparado con la proliferación de información que generan las redes sociales. El problema es de tal magnitud que incluso la Unión Europea –y numerosos organismos y gobiernos– están poniendo en marcha estrategias para combatirlos.

Los medicamentos genéricos también son víctima de algunas de estas informaciones tendenciosas. Los bulos que pueden verse en Internet ponen en duda su calidad, seguridad y eficacia, aseguran que dificultan la adherencia al tratamiento, que curan solo enfermedades leves, que no cuentan con todos los avales de las autoridades sanitarias, que no aportan beneficios ni a los ciudadanos ni al Sistema Nacional de Salud o que no requieren inversión en investigación y desarrollo.

Marian García es doctora en Farmacia y nutricionista y es conocida en redes sociales como Boticaria García. Realiza una intensa tarea para combatir los bulos tanto en sus colaboraciones en medios de comunicación como en sus cuentas de Facebook y Twitter, en su blog (con 500.000 visitas mensuales), en sus videos y en exitosos libros como ‘El moco radiactivo’.

En su opinión, uno de los bulos más des- tacados es que la gente sigue pensando que los medicamentos genéricos tienen menor cantidad de principio activo «por el famoso 20%». «El motivo es que es muy difícil que la gente entienda lo que es la farmacocinética, la biodisponibilidad y el área bajo la curva. Y se creen que está permitido que los medicamentos genéricos tengan menos principio activo. Hace poco lo estuve explican- do en mi colaboración en Televisión Española, en el programa Saber Vivir: una cosa es el principio activo y otra la disponibilidad. En los medicamentos de marca, dentro de los distintos lotes, también se permite ese 20% de biodisponibilidad. Y, cuando se explica, la gente se sorprende», detalla.

Otro bulo que le llama la atención es la percepción que se sigue arrastrando entre la ciudadanía de que los medicamentos genéricos son más baratos que los de marca. «Otras afirmaciones falsas como que son peores o que son menos efectivos en general están vinculadas con estos dos bulos: como es más barato, se asocia con las marcas blancas (cuando ni siquiera es más barato, porque cuesta igual). Y, lo mismo, porque piensan que puede llevar un 20% menos de principio activo», recalca.

“Los cambios en apariencia no conllevan cambios en la eficacia y la seguridad”

El profesor de Farmacología de la Universidad de Málaga, Francisco Martos, coincide en que el bulo más extendido es que los genéricos tienen solo el 80% del principio activo. «Hay que dejar claro que los medicamentos genéricos siguen la normativa y norma de fabricación de cualquier otro medicamento, a excepción de que, para su registro, se pide una serie de requisitos distintos, con un procedimiento simplificado. Pero para el resto es lo mismo. Hay que dejar claro que los medicamentos genéricos no los fabrica cualquiera en un garaje: son precisos los estándares de calidad de la Unión Europea», subraya. Otro dato que destaca es el altísimo nivel de las fábricas españolas de medicamentos genéricos.

También es recurrente el bulo de que los genéricos dificultan la adherencia. Tanto Marian García como Francisco Martos lo desmienten, pero apuntan a que hay campo para la mejora. Como destaca la boticaria, «las identidades corporativas son muy importantes para los laboratorios. Pero yo he visto en mi farmacia confusiones y duplicidades muy graves por envases que son idénticos excepto porque los miligramos están en otro color. Y no solo ha pasado en personas de la tercera edad, la gente va al color de la caja más que al nombre y he visto que, por ejemplo, un matrimonio toma por error la medicación del otro –cuando uno toma medicación para el colesterol y otra para el insomnio– porque las cajas son muy parecidas o iguales. Porque, en cualquier caso, la seguridad del paciente está por encima de la identidad corporativa de ningún laboratorio».

En este sentido, Francisco Martos recuerda que Japón obliga a que el medicamento genérico tenga la misma bioapariencia que el medicamento original. «Se han puesto en marcha acciones legislativas en Francia y en España solicitando que el genérico, además de ser igual, parezca igual. Creo que es un aspecto muy importante –también para el médico– y la tendencia es que esta idea se irá imponiendo», pronostica.

Antes de las redes sociales
Puede tenerse la percepción de que los bulos nacen con la popularización de las redes sociales de los últimos años, pero lo cierto es que aparecieron antes. Un ejemplo es un artículo publicado en 2010 en la revista IT del Sistema Nacional de Salud. Fue escrito por Cristina Avendaño, que entonces era directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), junto a César Hernández y Alfredo García Arrieta que eran, respectivamente, subdirector general de medicamentos de uso humano y jefe del servicio de farmacocinética y medicamentos genéricos de la citada organización.

El artículo recalca la calidad, eficacia y seguridad de los genéricos, la cantidad de principio activo, la bioequivalencia y el uso de excipientes, que pueden ser distintos a los empleados en el medicamento de referencia. Esta circunstancia se atribuye a que, en ocasiones, el uso de ciertos excipientes está patentado pero «en cualquier caso, los medicamentos genéricos utilizan siempre excipientes de uso farmacéutico y de uso muy frecuente en la correspondiente forma farmacéutica».

“Medicamento innovadores y medicamentos genéricos son parte esencial de los sistemas sanitarios y unos no podrían vivir sin los otros”

Para los autores de este artículo, en cuanto al debate sobre la apariencia de los genéricos y su diferencia respecto a los de referencia, los autores de este artículo recuerdan que debe hacerse hincapié «en informar a los pacientes de que los cambios en apariencia no conllevan cambios en la eficacia y la seguridad y en implantar las medidas adecuadas para que las políticas de sustitución cumplan su objetivo de reducción de costes con las mínimas sustituciones en los medicamentos dispensados, puesto que el intercambio continuo no es deseable aunque los medicamentos sean intercambiables».

Desde su punto de vista, no es factible obligar a que los genéricos tengan el mismo aspecto que el medicamento de referencia por varios motivos. Entre otros, que los genéricos son, a menudo, de ámbito europeo o global, donde sustituyen a originales con diversa apariencia. Además, hay aspectos de propiedad que desaconsejan o impiden que los genéricos se presenten como imitadores de los medicamentos de referencia. Como recalcan, los medicamentos genéricos son fármacos de otra compañía, pero de los que la AEMPS garantiza su intercambiabilidad.

¿Y si no existieran los genéricos?

Como recuerda Jaime Espín, doctor en Economía y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, los medicamentos genéricos surgen como resultado de la expiración de la patente de la molécula innovadora. «A partir de entonces, los gestores de las políticas farmacéuticas suelen utilizar dos instrumentos para mejorar el acceso a estos medicamentos genéricos: el primero es una regulación de su precio a través de los sistemas de precios de referencia como, por ejemplo, sucede en España; el segundo es sin regulación de precio, permitiendo que la competencia del mercado sea la que determine el precio de estos medicamentos genéricos. De este modo, a mayor competencia, el precio suele ser menor como sucede, por ejemplo, en Reino Unido», detalla.Como recalca este experto, con independencia de las políticas de genéricos que se utilice, el resultado es el mismo: se conseguirá que el mismo principio activo tenga un precio inferior a antes de la expiración de la patente y, por lo tanto, habrá un mejor acceso a ese medicamento. «Es por ello que no se puede concebir un sistema sanitario sin una política de genéricos adecuada que permita hacerlo más sostenible», destaca.Jaime Espín concluye que medicamentos innovadores y medicamentos genéricos son parte esencial de los sistemas sanitarios y unos no podrían vivir sin los otros: si solamente existieran medicamentos innovadores, los sistemas sanitarios serían insostenibles; si solamente existieran medicamentos genéricos, no se producirían mejoras en los resultados en salud a largo plazo.

 

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