¿Qué es la farmacodinámica?

¿Os habéis planteado qué ocurre cada vez que un medicamento es introducido en nuestro cuerpo? ¿Qué efectos fisiológicos y bioquímicos tienen lugar cuando un fármaco es consumido o introducido en nuestro organismo? La farmacodinámica da respuestas a estas preguntas, y queremos ofreceros un pequeño acercamiento al concepto, totalmente opuesto a lo que significa la farmacocinética, de la que podéis saber algo más si revisáis nuestro artículo “El famoso 20%”.

La farmacodinámica puede definirse, en pocas palabras, como la acción que ejerce el fármaco sobre el organismo. Los efectos de casi todos los fármacos son consecuencia de su interactuación con componentes macrocelulares del organismo. Estas interacciones modifican la función del componente pertinente y con ello se inician los cambios bioquímicos y fisiológicos que caracterizan la respuesta o reacción al fármaco.

No se puede hablar de farmacodinámica sin hacer referencia a los receptores. Los receptores son estructuras celulares que tienen una finalidad concreta y que son activados en su actuación por distintas sustancias, tanto naturales como externas al organismo (fármacos). Por tanto, los medicamentos o fármacos nunca crean efectos nuevos en el organismo, si no que se limitan a potenciar o inhibir efectos ya existentes. Dicho de otra manera, los fármacos no crean efectos, sino que modulan funciones de nuestro cuerpo a través de la afinidad y de la existencia o no de actividad intrínseca de los mismos con los receptores.

En este sentido, y en relación con los receptores, los fármacos pueden clasificarse en agonistas, que producen un efecto combinándose y estimulando al receptor y los antagonistas cuyo efecto farmacológico bloque al receptor, y por lo tanto es capaz de reducir o eliminar por completo el efecto de los agonistas. En todo caso, conviene recordar que hay varios parámetros que modificarán la acción concreta de un fármaco, como pueden ser:

- Fisiológicos: edad, sexo, raza, genética, peso corporal, etc.

- Patológicos: estrés, factores endocrinos, insuficiencia renal, cardiopatías, etc.

- Farmacológicos: dosis, vías de administración, posología, tolerancia, etc.

- Ambientales: condiciones metereológicas, fenómenos de toxicidad de grupo, etc.

En último lugar, os recordamos que los medicamentos genéricos tienen el mismo perfil farmacodinámico que sus referentes de marca, ya que producen exactamente el mismo efecto que estos en nuestro organismo y son intercambiables desde el punto de vista de la calidad, seguridad y eficacia.

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